Doodlebug - Christopher Nolan
by
Nietzscheana
- abril 11, 2017
David Helfgott & Bobby Fischer
by
Nietzscheana
- febrero 12, 2017
Existen casos reales que han seguido destinos similares de graves crisis tras alcanzar el objetivo perseguido. En la película - y el libro - Shine, el esplendor de un genio, el pianista David Helfgott sufre una grave crisis psicótica tras interpretar brillantemente el tercer concierto para piano y orquesta de Rachmaninoff, uno de los conciertos más complicados y que exige de un gran esfuerzo para un pianista.
De la misma manera el mítico y gran jugador de ajedrez y ex-campeón mundial Bobby Fischer desapareció misteriosamente de la competición y practicamente del mundo tras ganar en 1972 dicho campeonato a Boris Spassky en el que fue llamado el match del siglo, finalizando así con treinta años de dominio soviético del tablero de ajedrez. Tras breves y fugaces apariciones siempre volvió a su vida retirada y excéntrica, apareciendo en ocasiones en un estado de dejadez y abandono preocupantes, y siempre andaba peleado con unos y con otros. Parece que anduvo aquejado severamente de algún transtorno paranoide, mientras algunos hablan directamente de esquizofrenia paranoide.
Bill Viola - Egg Hatch
by
Nietzscheana
- febrero 08, 2017
Suerte con tu muro
by
Nietzscheana
- febrero 08, 2017
Koch - A tí
by
Nietzscheana
- febrero 08, 2017
Esos fueron los días
En que había tanta energía a mi alrededor y dentro de mí
Podía quitármela y volver a ponérmela, como ropas
Que uno ha comprado solo para un viaje a esquiar
Pero que acaba usando todos los días
Porque todos los días son como un viaje a esquiar -
Me parece que así era yo a los veintitrés.
Koch
Irremediablemente
by
Nietzscheana
- febrero 06, 2017
Irremediablemente te encanta esta vuelta a ti. Nuevamente eres tú. La chica con el carácter desenfrenado, los cambios, las contradicciones, la risa, las observaciones infatigables, los por qués.
Tu parte buena y tu parte mala. Tu vida, tu cercanía y tu lejanía a encontrarte.
Las etapas se cierran y quedan ya tan pasadas qué no te tocan. Acaricias y pisas recuerdos de alguien que fuiste y qué dejaste ser. De todo se aprende.
Encuentras, a veces, conexiones más allá de lo habitual qué merecen explotarse. Eso haces mientras puedas. Quedarte con esos momentos: con D. en casa, con T. riendo, con algunas manos, con las largas conversaciones nocturnas, con M. pidiendo algo más que una canción, intentando, como diría C., crear una historia. Esta es tu historia, crealá moldealá y que te pueda.
Anne Sexton
by
Nietzscheana
- febrero 01, 2017
Jaime Gil de Biedma - Imprescindibles
by
Nietzscheana
- enero 12, 2017
Interesante documental sobre Jaime Gil de Biedma:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/imprescindibles/imprescindibles-gil-biedma/3445956/
CONTRA JAIME GIL DE BIEDMA
De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación —y ya es decir—,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colemena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?
Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.
Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
—seguro de gustar— es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.
Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.
A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!
http://www.rtve.es/alacarta/videos/imprescindibles/imprescindibles-gil-biedma/3445956/
CONTRA JAIME GIL DE BIEDMA
De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación —y ya es decir—,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colemena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?
Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.
Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
—seguro de gustar— es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.
Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.
A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!
Hoy es especial
by
Nietzscheana
- enero 09, 2017
Hoy es mágico. Has encontrado una librería de segunda mano terriblemente estupenda al lado de casa. Se han tenido que venir contigo dos libros de Panero y temes que pronto se agoten, porque ya tienes toda su obra. Lo terrible es que has visto tantos libros de Pessoa, Ciorán, Pavesse... que ahora tienes miedo.
No sabes si obviar tu casa y vagar entre el trabajo y la librería, dos lugares lo suficientemente buenos.
No sabes si obviar tu casa y vagar entre el trabajo y la librería, dos lugares lo suficientemente buenos.
8/enero/2017
by
Nietzscheana
- enero 08, 2017
Mañana te marchas. Detestas los cambios. Te afectan anímicamente. No sabes si prefieres estar aquí, allí o en cualquier otra parte. Ya no sabes de dónde eres ni dónde quieres vivir, ni qué quieres hacer, ni qué vivir... Dadas las circunstancias de los últimos días te quedarías, pegada a las lágrimas de alguien cercano. Pero también deseas volver a J. por si existe la posibilidad de escribir una historia lenta que se dilata.
Sigues adelante y no te planteas nada.
Piensas en el día, lees, ves películas, vuelves a leer, conspiras con alguien, comes, duermes, haces alguna foto memorable de tu día para recordar después en Instagram y vuelves a conspirar por teléfono sobre las soluciones del mundo. Sales, bebes, comes, bailas, bebes, hablas, fumas, bebes.
Esperas algún mensaje que te recomiende una peli decente. Re-ordenas tus libros, revisas los escritos. Después de todo, hay por fin una calma constante que añorabas. Una especie de encuentro introspectivo contigo mismo que hacía tiempo no encontrabas.
J. te ha devuelto algo que necesitabas.
Elvira Sastre - La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida
by
Nietzscheana
- enero 05, 2017
El hueco que te acoge
[...]
Ahora te escribo desde un olvido lejano,
casi tierno,
que me recuerda que una vez tuve estos mismo años
y quise comerme el mundo que se veía desde tu ventana.
Y aún no he logrado disfrutar de unas vistas mejores,
pero sigo con los ojos abiertos, buscando otra nube,
pendiente del aire que no te suelta,
y con las manos vacías, mi amor,
y con las manos expectantes.
Captain Fantastic
by
Nietzscheana
- enero 05, 2017
Deseo Morir - Anne Sexton
by
Nietzscheana
- enero 05, 2017
Ahora que lo preguntas, la mayor parte de los días no puedo recordar.
Camino vestida, sin marcas de ese viaje.
Luego la casi innombrable lascivia regresa.
Camino vestida, sin marcas de ese viaje.
Luego la casi innombrable lascivia regresa.
Ni siquiera entonces tengo nada contra la vida.
Conozco bien las hojas de hierba que mencionas,
los muebles que has puesto al sol.
Conozco bien las hojas de hierba que mencionas,
los muebles que has puesto al sol.
Pero los suicidas poseen un lenguaje especial.
Al igual que carpinteros, quieren saber con qué herramientas.
Nunca preguntan por qué construir.
Al igual que carpinteros, quieren saber con qué herramientas.
Nunca preguntan por qué construir.
En dos ocasiones me he expresado con tanta sencillez,
he poseído al enemigo, comido al enemigo,
he aceptado su destreza, su magia.
he poseído al enemigo, comido al enemigo,
he aceptado su destreza, su magia.
De este modo, grave y pensativa,
más tibia que el aceite o el agua,
he descansado, babeando por el agujero de mi boca.
más tibia que el aceite o el agua,
he descansado, babeando por el agujero de mi boca.
No se me ocurrió exponer mi cuerpo a la aguja.
Hasta la córnea y la orina sobrante se perdieron.
Los suicidas ya han traicionado el cuerpo.
Hasta la córnea y la orina sobrante se perdieron.
Los suicidas ya han traicionado el cuerpo.
Nacidos sin vida, no siempre mueren,
pero deslumbrados, no pueden olvidar una droga tan dulce
que hasta los niños mirarían con una sonrisa.
pero deslumbrados, no pueden olvidar una droga tan dulce
que hasta los niños mirarían con una sonrisa.
¡Empujar toda esa vida bajo tu lengua!
que, por sí misma, se convierte en pasión.
La muerte es un hueso triste, lleno de golpes, dirías,
que, por sí misma, se convierte en pasión.
La muerte es un hueso triste, lleno de golpes, dirías,
y a pesar de todo ella me espera, año tras año,
para reparar delicadamente una vieja herida,
para liberar mi aliento de su dañina prisión.
para reparar delicadamente una vieja herida,
para liberar mi aliento de su dañina prisión.
Balanceándose allí, a veces se encuentran los suicidas,
rabiosos ante el fruto, una luna inflada,
Dejando el pan que confundieron con un beso
Dejando la página del libro abierto descuidadamente
Algo sin decir, el teléfono descolgado
Y el amor, cualquiera que haya sido, una infección.
rabiosos ante el fruto, una luna inflada,
Dejando el pan que confundieron con un beso
Dejando la página del libro abierto descuidadamente
Algo sin decir, el teléfono descolgado
Y el amor, cualquiera que haya sido, una infección.
John Cage
by
Nietzscheana
- diciembre 31, 2016

