Finge
by
Nietzscheana
- abril 24, 2016
Finge. Es necesario y lo sabes. Incluso cuando creas que puedes no hacerlo, incluso cuando creas que existe alguien con quien puedes no hacerlo, finge.
Puedes ser cualquier persona porque en realidad no eres ninguna. Ni siquiera sabes quién eres. Cambia, muta y no repitas tus acciones. No muestres el abismo.
Eres la terrible consecuencia de ti misma: tú eliges el precipicio, tú descartas la ayuda necesaria. No puedes implicar a nadie. No puedes ir más allá con nadie. Solo te queda lo efímero para con los demás. Aléjate, olvídate, por el bien de los otros.
Todo te es indiferente y no te toca, pero no lo muestres.
Deja la autodestrucción para cuando estés sola, sabes que no acabará bien: hablarás de más, actuarás de más, mostrarás de más.
No seas ingenua, nadie vendrá a salvarte y lo sabes.
Piensa solo en el hoy, el mañana te mata porque sabes que tú no tienes mañana, que tú no quieres mañana.
Han pasado los años y no ha sido tan terrible, te esperan asaltos pero deja de esperar el golpe certero que te empuje.
Clara Lüge
Gustav Klimt
Anne Sexton
by
Nietzscheana
- abril 18, 2016
Ahora que lo preguntas, la mayor parte de los días no puedo recordar.
Camino vestida, sin marcas de ese viaje.
Luego la casi innombrable lascivia regresa.
Ni siquiera entonces tengo nada contra la vida.
Conozco bien las hojas de hierba que mencionas,
los muebles que has puesto al sol.
Pero los suicidas poseen un lenguaje especial.
Al igual que carpinteros, quieren saber con qué herramientas.
Nunca preguntan por qué construir.
En dos ocasiones me he expresado con tanta sencillez,
he poseído al enemigo, comido al enemigo,
he aceptado su destreza, su magia.
De este modo, grave y pensativa,
más tibia que el aceite o el agua,
he descansado, babeando por el agujero de mi boca.
No se me ocurrió exponer mi cuerpo a la aguja.
Hasta la córnea y la orina sobrante se perdieron.
Los suicidas ya han traicionado el cuerpo.
Nacidos sin vida, no siempre mueren,
pero deslumbrados, no pueden olvidar una droga tan dulce
que hasta los niños mirarían con una sonrisa.
¡Empujar toda esa vida bajo tu lengua!
que, por sí misma, se convierte en pasión.
La muerte es un hueso triste, lleno de golpes, dirías,
y a pesar de todo ella me espera, año tras año,
para reparar delicadamente una vieja herida,
para liberar mi aliento de su dañina prisión.
Balanceándose allí, a veces se encuentran los suicidas,
rabiosos ante el fruto, una luna inflada,
Dejando el pan que confundieron con un beso
Dejando la página del libro abierto descuidadamente
Algo sin decir, el teléfono descolgado
Y el amor, cualquiera que haya sido, una infección.
Camino vestida, sin marcas de ese viaje.
Luego la casi innombrable lascivia regresa.
Ni siquiera entonces tengo nada contra la vida.
Conozco bien las hojas de hierba que mencionas,
los muebles que has puesto al sol.
Pero los suicidas poseen un lenguaje especial.
Al igual que carpinteros, quieren saber con qué herramientas.
Nunca preguntan por qué construir.
En dos ocasiones me he expresado con tanta sencillez,
he poseído al enemigo, comido al enemigo,
he aceptado su destreza, su magia.
De este modo, grave y pensativa,
más tibia que el aceite o el agua,
he descansado, babeando por el agujero de mi boca.
No se me ocurrió exponer mi cuerpo a la aguja.
Hasta la córnea y la orina sobrante se perdieron.
Los suicidas ya han traicionado el cuerpo.
Nacidos sin vida, no siempre mueren,
pero deslumbrados, no pueden olvidar una droga tan dulce
que hasta los niños mirarían con una sonrisa.
¡Empujar toda esa vida bajo tu lengua!
que, por sí misma, se convierte en pasión.
La muerte es un hueso triste, lleno de golpes, dirías,
y a pesar de todo ella me espera, año tras año,
para reparar delicadamente una vieja herida,
para liberar mi aliento de su dañina prisión.
Balanceándose allí, a veces se encuentran los suicidas,
rabiosos ante el fruto, una luna inflada,
Dejando el pan que confundieron con un beso
Dejando la página del libro abierto descuidadamente
Algo sin decir, el teléfono descolgado
Y el amor, cualquiera que haya sido, una infección.
Anne Sexton
Abelardo Linares
by
Nietzscheana
- abril 18, 2016
PENSAMIENTO (2)
El dolor explota en mi alma
es bonito pensar
que la muerte acabará con todo.
El dolor explota en mi alma
es bonito pensar
que la muerte acabará con todo.
Abelardo Linares
IZAL
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Nietzscheana
- abril 17, 2016
Sabes...
by
Nietzscheana
- abril 14, 2016
- ¿Sabes? Hay muchos modos de suicidarse y, entre ellos, está también el dejarse morir.
Clara Lüge
Kings of leon
by
Nietzscheana
- abril 14, 2016
Snow Patrol
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Nietzscheana
- abril 14, 2016
Coque Malla
by
Nietzscheana
- abril 14, 2016
Lüge
by
Nietzscheana
- abril 14, 2016
No
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Nietzscheana
- abril 12, 2016
Paul Eluard
by
Nietzscheana
- abril 10, 2016
El gran día
Ven, sube. En seguida, las más ligeras
plumas, buzo del aire, te sostendrán por el cuello.
La tierra no lleva más de lo necesario y
tus pájaros de bella especie, sonrisa. En lugar
de tu tristeza, como una sombra tras el amor, el
paisaje lo cubre todo.
Ven de prisa, corre. Y tu cuerpo va más
deprisa que tus pensamientos, pero nada, ¿me oyes?,
nada puede superarte.
Desnudez de la verdad
La desesperación no tiene alas
El amor tampoco
NI rostro,
No hablan,
No me muevo,
No les miro,
No les hablo,
Pero estoy mucho más vivo que mi amor y mi desesperación
Joachim Böffmann
by
Nietzscheana
- abril 09, 2016
Afirmar que la existencia humana no tiene sentido resulta escandaloso, cuando no una expresión sacrílega. Y es que durante tantos años el hombre se ubicado tan por encima del resto de los animales que resultará prácticamente imposible hablar de él como proviniendo, de modo riguroso, de otras especies animales. En efecto, el hombre no es más, y tampoco menos, que un animal superior debido a su capacidad de pensar. Pero –y he aquí lo paradójico– ¿qué ha hecho el hombre, salvo excepciones, con esa capacidad tan singular? Inventar “cuentos”… Inventarse ser un “ser superior”, desvinculado de la animalidad y los instintos de supervivencia y perpetuación de su especie, y se ha creado de este modo el cuento del sentido, para darse a sí mismo un toque de distinción. Y se arruinó a sí mismo.
[...]
La vida no tiene sentido. Cada uno, con su propia razón, y desde las situaciones singulares en las que se encuentre, debe darle un –y nótese que no digo él– sentido. Y como tampoco existe la felicidad (ese execrable ideal que conduce a las peores frustraciones), debemos aprender a disfrutar de cada instante como si fuese el último, o, mejor, el único. En efecto, de dilucidar con astucia el juego de oferta y demanda, y de lo beneficioso y nocivo se trata, a fin de no cargarse de fardos inhumanos que van deteriorándonos.
Los “creadores de sentidos” nos han arruinado la vida –son muchos de ellos los mismos malditos infrahumanos que crearon la culpa a fin de manipular la conciencia humana, entre tantas estrategias que elucubraron a fin de “llevarnos de sus narices”, como dice El Genealogista, y poder ejercer sobre nosotros su poder maléfico y dañino.
Pero aun podemos ponernos a salvo de la mentira y penetrar en las profundidades de la existencia real, sin palabras, sin discursos, sin lógicas, sin verdades, sin valores. Pues aun nos aguarda una “realidad” llena de luz, de vida y de libertad… –si cabe… que espera de nuestro acercamiento para ofrecérsenos con sus frutos sabrosos y llenos de juventud y nueva vida y voluntad. Pues hay un algo que aun no conocemos, pues nos lo han ocultado cuando nos inventaron un Paraíso terrenal y de un infierno.-
[...]
La vida no tiene sentido. Cada uno, con su propia razón, y desde las situaciones singulares en las que se encuentre, debe darle un –y nótese que no digo él– sentido. Y como tampoco existe la felicidad (ese execrable ideal que conduce a las peores frustraciones), debemos aprender a disfrutar de cada instante como si fuese el último, o, mejor, el único. En efecto, de dilucidar con astucia el juego de oferta y demanda, y de lo beneficioso y nocivo se trata, a fin de no cargarse de fardos inhumanos que van deteriorándonos.
Los “creadores de sentidos” nos han arruinado la vida –son muchos de ellos los mismos malditos infrahumanos que crearon la culpa a fin de manipular la conciencia humana, entre tantas estrategias que elucubraron a fin de “llevarnos de sus narices”, como dice El Genealogista, y poder ejercer sobre nosotros su poder maléfico y dañino.
Pero aun podemos ponernos a salvo de la mentira y penetrar en las profundidades de la existencia real, sin palabras, sin discursos, sin lógicas, sin verdades, sin valores. Pues aun nos aguarda una “realidad” llena de luz, de vida y de libertad… –si cabe… que espera de nuestro acercamiento para ofrecérsenos con sus frutos sabrosos y llenos de juventud y nueva vida y voluntad. Pues hay un algo que aun no conocemos, pues nos lo han ocultado cuando nos inventaron un Paraíso terrenal y de un infierno.-
El sinsentido de la existencia
Joachim Böffmann
http://www.filosofianueva.com.ar/nietzsche_elsinsentidodelaexistencia.htm
El lobo estepario
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Nietzscheana
- abril 09, 2016
La vida no tiene sentido, es cruel, necia y a pesar de todo maravillosa – no se burla de los hombres (que para eso hace falta tener espíritu), pero tampoco se ocupa de ellos más que de los gusanos. Que precisamente el hombre sea un capricho y un juego cruel de la naturaleza, es un error que imagina el hombre porque se considera muy importante. Tenemos que ver que a nosotros, los hombres, la vida no nos resulta más difícil que a cualquier pájaro u hormiga, sino más fácil y más hermosa. Tenemos que aceptar la crueldad de la vida y la necesidad de la muerte, no con lamentos, sino saboreando esta desesperación. Sólo después de digerir toda la atrocidad o falta de sentido de la naturaleza podremos empezar a enfrentarnos a esta cruda falta de sentido y arrancarle un significado. Es lo máximo y lo único de que es capaz el hombre. Todo lo demás lo hacen mejor los animales. Para la mayoría de los hombres la falta de sentido de la vida es una desgracia tan nula como para los gusanos. Pero precisamente los pocos a los que les hace sufrir y empiezan a buscar el sentido son los que constituyen el sentido de la humanidad.
Hesse
Zaratustra
by
Nietzscheana
- abril 09, 2016

