Los planetas- Si me diste la espalda

Si me diste la espalda
Si me diste la espalda
Justo cuando te necesité
Ahora no tiene importancia
Ahora existen mil demonios
Ocupando tu lugar
Que algunas cosas nunca cambian
Y otras tienen que cambiar
Para hacernos sitio
Que podamos respirar
No siento en la vida nada más
Que estar hecho de un solo metal
Y que tú estés hecha de tantos metales
No lamento nada más
Que no poder estar contigo
Qué es donde querría estar
Y ahora quiero
Perederte y no encontrarte nunca más
Sale el sol y da contra el cristal
Y si no quebranta el vidrio
Qué coño va a quebrantar
Si volvemos a vernos
Algún día por casualidad
No podrás decir que yo no lo intenté
Que me dejé la piel y la cabeza
Intentando resolver
El enigma
Que impide que te pueda comprender
Que se interpone
Entre nosotros como una pared
Si nos vemos de nuevo…

Encontrado

He encontrado una beca: dos meses en Berlín o quedarme allí.
¿Lo hago?

Delicioso suicidio en grupo


Miles de finlandeses se lanzan cada año por un precipicio o inhalan dióxido de carbono del tubo de escape. Precisamente el día de San Juan, la fiesta de principios del verano, Onni Rellonen, un empresario en crisis, decide poner fin a su vida. Pero apenas ha encontrado un granero apartado, unos ruidos lo detienen. Onni salva a otro visitante del granero, el coronel Kemppainen, un viudo que había decidido matarse ese mismo día. Ambos renuncian al común propósito y empiezan a charlar sobre los motivos que les impulsaban. Toman una sauna, beben coñac y empiezan a tutearse, hasta que se rinden ante la evidencia: existe un gran número de candidatos al suicidio. Nace así una larga amistad y la idea de fundar una asociación de «aspirantes a suicida». Así, treinta y tres compañeros deciden partir, en un flamante autocar, en busca de un suicidio colectivo digno: cruzarán Europa hasta encontrar el mejor acantilado desde el que lanzarse deliciosamente al vacío.

La dualidad del hombre

El extraño caso del Dr.Jekyll y Mr. Hyde

Radio Clásica

Conversaciones ajenas en el autobús

Personaje A: mujer de unos 45 años
Personaje B: varón de unos 40 años
Temática: el crecimiento de sus hijos y su educación
A: sí, sí, yo creo que es genético, que los niños salen a los padres. Si el padre es clásico el niño lo será también. Es muy muy raro que de un padre muy conservador salga un niño muy rapero.
B: claro. Si al fin y al cabo todos hemos pasado por esa edad y tienes que estar pendiente de ellos.
A: sí, sí, tienes que saber decirle lo que está bien y lo que está mal y recordar lo que hacías tú cuando eras joven, porque ellos hacen lo mismo.
B: está claro. El otro día digo, uy pero si mi hijo de 12 años pasa cada vez más rato en el cuarto de baño y claro recorde cuando yo era joven, es la edad de la autoexploración y del autoconocimiento.

Ultimamente...

Todo: bien. Sin quejas. Ninguna. Bueno, una: el timbre está roto (no, no, M.m.m., tocan a la puerta aunque el timbre no funcione, le puse un pos it el otro día, pensaría "Oh, el timbre está roto, toca a la puerta, ésta estará colgada"). Radio, programas, camaras, artículos, escenas, planos, tipologías, historia del cine, historia del comic, miles de esas...., creación en 3D, delante y detrás de cámara y muchos guiones. Derecho, sí, derecho. Juegos multimedia en 3d, sí sí, historia de juegos también. Parece friki. Fotografias y secuencias. El guión de tu vida, pero sin que se parezca a ningún otro antes escrito, y tiene razón, deberiamos estar aquí apuntando a la Luna (por citar nuevamente su cuento al que alegaba incesablemente) para hacer algo que no hizo nadie ya antes y, si no, al menos intentarlo, o quedarse en el camino, o en la nada. ¿Qué más da todo eso?
Reina la calma, las ganas de despellejar al mundo. Un nuevo papel al que ceñirse sin olvidar el primero. Creí que no me iba a convencer pero me convence. Me gusta, me encanta lo nuevo, tanto como recordar lo viejo, tanto como me llenaba lo viejo, eso al menos creo. Aunque lo anterior se manifestará en lo posterior indudablemente e incluso sin quererlo, es mi sello.
La escena es los ojos azules verdaceos indescriptibles, el sonido, "muerte, muerte" con voz firme, y se esboza la sonrisa imparable de estos dos días, la casualidad surrealista y cómica.
Voy ganando, y he ganado hasta ahora, y ahora se vuelve consciente esa tremula idea. Cojo el teléfono y me marcho, y estoy con aquellos con los que me codeaba diariamente y que ahora echo de menos y soy consciente de que me importan indudablemente, de que son irremplazables y que están ahí, como en realidad estuvieron siempre. Y lo nuevo se torna francamente igual aunque el tiempo aún sea mínimo. Sé como es el mundo. Un vistazo y ¡zas!, sabes con quien puedes hablar (creo). Quitale filosofía, adulteralo con un poco de frikismo, cambia los libros por comic`s y todo lo demás aproximadamente igual.
Clara Lüge. Con la tecnología de Blogger.