Día

Yo
Insomnio, frente a la hipersomnia de toda una semana.
Desde bien temprano arrastrándome, para acabar encontrando treinta minutos de sosiego a eso de las 9. Pronto se han truncado, con cambios de planes ajenos, con el afirmar por afirmar por no saber negarme a ellos, y despues desear que m lluevan excusas para librarme del plan, porque pisar la calle así supone sentirme como el conejillo de indias observado.
Vuelta a arrastrarse y con un sólo cigarro.

Javier Egea

Lo terrible no es la calle sola,
el andén como un reto,
los trenes que perdimos,
lo terrible no es ni siquiera el dolor,
lo que duele terrible y zarandea
es que ya sólo queda
recurrir a la vida por tus propios ojos
que son una distancia casi absurda
que son un túnel negro de esperanza.

Javier Egea, "Paseo de los tristes"

Cambio

Yo
Fruto de mi inestabilidad de los últimos tiempos,
en donde los días se esfuman entre somnolencia y sueño,
recurro a cambiar -para bien o mal-
aquello tangible que veo la mayor parte del tiempo.

Ashes and snow



“Posiblemente los elefantes guardianes escuchen
mi deseo de colaborar con todos los musicos de la orquesta de la naturaleza.
Quiero ver a través del ojo del elefante.
Quiero unirme a la danza que no tiene pasos.
Quiero convertirme en la danza.”
Videos tu.tv


Yo vs Imaginarios

Vaya.......tenían razón.
Combatir los imaginarios, no doblegarse a ellos, no dejar capturarse, olvidar las guias turísticas y reivindicar la realidad, aunque no se sepa lo qué es. Aún más desconocidos los imaginarios, más inalcanzables, frutos, tal vez, de un sistema capitalista que quiere convencer y administrar con la firme pretensión de alcanzar mejores resultados económicos fundamentandose sobre lo inexistente.

Tarde de charla

Yo
Conversando con un número más o menos considerable de personas, todas exceptuando una, han concluido que no desean una vida convencional y optan por la "atípica": no quieren casa y estar condenados al pago de hipotecas y facturas varias, no quieren hijos, no quieren lo que antes todo el mundo deseaba. Y lo veo normal, yo tampoco quiero ni casa, ni hijos, ni facturas, ni vivir para trabajar, ni la monotonía que ahoga, ni el absurdo, ni llegar a una edad considerable dandome cuenta de que no he vivido. Quiero un perro, mi pequeño piso en alquiler, mis viajes, apernder, mis libros, mi música, más que nada mis libros y estar sola gran parte del tiempo. Pero realmente creo que tampoco así se es consciente de que se vive y que igual que de otro cualquier modo llegará un momento en el que el tiempo se pare y seas consciente de repente que no has vivido.
¿Por qué todo quieren huir y no tener nada que les ate a ninguna persona o lugar?

Mi tiempo en libros

Yo
Estoy tan acostumbrada a mantener un cierto grado de actividad (subir, bajar, andar de clase en clase, C.A.P., facultad, instituto...) que cuando de repente cesa y tengo un merecido mínimo descanso, me agobio. De repente no sé que hacer, ya no sé administrar mi tiempo. ¿Salir? uff...normalmente no me apetece, por lo que siempre recurro a lo mismo: acabar en alguna librería con nuevas adquisiciones con las que pasar las tardes. Por lo pronto: Helada de Bernhand, y Crimen y castigo. Ya sé, tiene delito no haberse leído este último antes, pero en ese "antes" no me apetecía leer novela, sea cual fuese, me producía sueño y, sólo sentía interés por los ensayos filosóficos o algún que otro poeta maldito como Leopoldo María Panero. Ahora le doy una nueva oportunidad a la literatura, a ver si me ofrece algo de tanta calidad como la de Hesse. Así que hasta el momento, sigo con Bernhand, el cual espero acabar pronto. Tal vez mañana o esta tarde... La próxima pretensión es El libro del desasosiego de Pessoa y Oficio de vivir de Pavese. Así hasta volver nuevamente a la actividad de siempre. Aunque he de decir que esa actividad comienza el próximo lunes, pero me lo tomaré con calma. Me apetece leer, sólo eso, tener todo el tiempo para ello. Estar callada, fumar y leer.

Herman Hesse- el lobo estpario

Hay bastantes personas de índole parecida a como era Harry; muchos artistas principalmente pertenecen a esta especie. Estos hombres tienen todos dentro de sí dos almas, dos naturalezas; en ellos existe lo divino y lo demoníaco, la sangre materna y la paterna, la capacidad de ventura y la capacidad de sufrimiento, tan hostiles y confusos lo uno junto y dentro de lo otro, como estaban en Harry el lobo y el hombre. Y estas personas, cuya existencia es muy agitada, El lobo estepario
viven a veces en sus raros momentos de felicidad algo tan fuerte y tan indeciblemente hermoso, la espuma de la dicha momentánea salta con frecuencia tan alta y deslumbrante por encima del mar del sufrimiento, que este breve relámpago de ventura alcanza y encanta radiante a otras personas. Así se producen, como preciosa y fugitiva espuma de felicidad sobre el mar de sufrimiento, todas aquellas obras de arte, en las cuales un solo hombre atormentado se eleva por un momento tan alto sobre su propio destino, que su dicha luce como una estrella, y a todos aquellos que la ven, les parece algo eterno y como su propio sueño de felicidad. Todos estos hombres, llámense como se quieran sus hechos y sus obras, no tienen realmente, por lo general, una verdadera vida, es decir, su vida no es ninguna esencia, no tiene forma, no son héroes o artistas o pensadores a la manera como otros son jueces, médicos, zapateros o maestros, sino
que su existencia es un movimiento y un flujo y reflujo eternos y penosos, está infeliz y dolorosamente desgarrada, es terrible y no tiene sentido, si no se está dispuesto a ver dicho sentido precisamente en aquellos escasos sucesos, hechos, ideas y obras que irradian por encima del caos de una vida así. Entre los hombres de esta especie ha surgido el pensamiento peligroso y horrible de que acaso toda la vida humana no sea sino un tremendo error, un aborto violento y desgraciado de la madre universal, un ensayo salvaje y horriblemente desafortunado de la naturaleza.
Herman Hesse, El lobo estepario

T. Bernhard, Helada

" ¿No se le ha ocurrido que los hombres viven en cementerios? ¿Que las grandes ciudades son grandes cementerios? ¿Las pequeñas ciudades cementerios más pequeños? ¿Los pueblos cementerios más pequeños todavía? ¿Que una cama es un ataud? ¿Que los vestidos son mortajas? ¿Todo ensayos para la muerte? La existencia entera un eterno ensayar para la capilla ardiente y el entierro."
T. Bernhard, Helada, Alianza Editorial, Madrid, 2.003, trad. Miguel Sáenz.
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